PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
Plantear el problema de la investigación
Para que una idea sea objeto de investigación, debe convertirse en problema de
investigación.
Ahora, en investigación, problema es todo aquello que se convierte en objeto de reflexión
y sobre el cual se percibe la necesidad de conocer y, por lo tanto, de estudiar. En este
sentido, problema no es algo disfuncional, molesto o negativo, sino todo aquello que incite
a ser conocido, pero teniendo en cuenta que su solución sea útil, es decir, buscando una
respuesta que resuelva algo práctico o teórico. Por esto , a este modelo de investigación,
además de ser conocido como modelo general, también suele denominársele modelo
pragmático. Una vez definidos el tema y el título de la propuesta de investigación, se
procede a plantear el problema de investigación, entendiendo como problema de
investigación la situación, el fenómeno, el evento, el hecho u objeto del estudio a realizar.
Arias Galicia5 considera que en investigación no es suficiente visualizar un problema,
además es necesario plantearlo adecuadamente. Los especialistas en investigación ponen
énfasis en la necesidad de un buen planteamiento del problema; para ellos, si esto se logra,
la mitad del problema se ha solucionado. En este sentido, Briones6 afirma que el
planteamiento de un problema es la fase más importante de todo el proceso de
investigación.
A continuación, se indica qué significa plantear un problema de investigación:
Plantear el problema de investigación
Plantear el problema de investigación significa:
a. enunciar el problema
b. formular el problema.
Enunciar el problema
Enunciar un problema de investigación consiste en presentar, mostrar y exponer las
características o los rasgos del tema, situación o aspecto de interés que va a estudiarse, es
decir, describir el estado actual de la situación problema.
En general, enunciar un problema es contar lo que está pasando en relación con una
situación, con una persona o con una institución; es narrar los hechos que caracterizan esa
situación, mostrando las implicaciones que tiene y sus soluciones. Enunciar un problema
requiere precisar la naturaleza y las dimensiones de este, a detalle y con precisión.
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Asimismo, se deben ambientar todas las características que enmarcan el problema;
también hay que comenzar por narrar los antecedentes de la situación de estudio, así como
incluir y mostrar los hechos, las relaciones y las explicaciones que sean importantes en la
caracterización del problema. Igualmente, hay que contemplar tanto el problema como los
elementos conectados con él.7 Tamayo, citando a Van Dalen,8 sugiere tomar en cuenta los
siguientes aspectos al momento de plantear o definir un problema de investigación:
1. Reunir los hechos en relación con el problema (qué esta pasando)
2. Determinar la importancia de los hechos.
3. Identificar las posibles relaciones entre los hechos que pueden indicar la causa de la dificultad.
4. Proponer explicaciones para conocer la causa de la dificultad y determinar su importancia en el problema.
5. Encontrar, entre las explicaciones, aquellas relaciones que permitan adquirir una visión amplia de la solución del problema.
6. Hallar relaciones entre los hechos y las explicaciones.
7. Analizar los supuestos en los que se apoyan los elementos identificados.
Es claro que para lograr definir o describir bien el problema hay que poseer un conocimiento previo sobre la situación a estudiar, lo cual habrá de reflejarse en un conocimiento general que debe tener el investigador sobre el objeto o sujeto a estudiar y sobre investigaciones específicas adelantadas en el tema del asunto, así como algunas experiencias personales. En síntesis, enunciar un problema es presentar una descripción general de la situación objeto de investigación.
Formular el problema
Un problema se formula cuando el investigador dictamina o hace una especie de pronóstico
sobre la situación problema. En lugar de hacerlo con afirmaciones, este pronóstico se
plantea mediante la formulación de preguntas orientadas a dar respuesta al problema de
la investigación.
Una adecuada formulación de un problema de investigación implica elaborar dos niveles de
preguntas. La pregunta general debe recoger la esencia del problema y, por lo tanto, el
título del estudio. Las preguntas específicas están orientadas a interrogar sobre aspectos
concretos del problema y no al problema en su totalidad, pero que en su conjunto
conforman la totalidad (las preguntas específicas son subpreguntas de la pregunta general).
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